CUANDO TENEMOS UNA SEGUNDA HIJA, ESA HIJA QUE EN COMPARACIÓN A LA PRIMERA TE COGE EN UN MOMENTO TRANQUILA

LA SEGUNDA HIJA

La “segunda hija” nos encuentra con menos temores que cuando estabas embarazada de la primera. Es como que ya sabes lo que debes hacer, también estamos menos obsesivas. Se tiene más paciencia.

Ya estas canchera en cambiar pañales, ya sabes el sonido de un llanto lo que significa si es de dolor o de hambre o si han hecho algo en el pañal

Ya no estas en que, ¿cómo se ha manchado así el babero o el vestidito que recién le pusiste?.

Ya olvídate de las rutinas diarias y horarios fijos, pues cada tres horas como un reloj con el llanto te despiertan avisándote que es ya hora de darle el pecho o la mamadera.

Ya no cargamos tanto cuando salimos como con la primera en que te mudabas, porque ahora solo llevas el bolsón con dos pañales,  una toalla,  el tarro con las toallitas húmedas, dos mudas de ropa, la mamadera para el agua y otra con la leche


.
La “segunda hija” debe soportar bastante menos nuestros temores e inseguridades como verás. No corremos a la guardia del hospital por una simple fiebre o una cola paspada. Porque ya sabes cómo actuar.

La “segunda hija” duerme desde que tiene un mes en su habitación con su hermana, no como con la primera que dormía a tu lado hasta el año para observar todos sus movimientos.

La “segunda hija” juega solita o con su hermanita, pues como una maestra la hermana mayor le enseña todo lo que ella ha aprendido primero .

Tampoco necesita adaptación en el jardín de infantes porque ya aprendió lo que es el verbo compartir. Comparte con su hermana todo, los juguetes, los juegos, asi que, el jardín es como que es otro lugar para continuar compartiendo.

La “segunda hija”  Anda con la ropa heredada de su hermana o sea el dos por uno. Y ni hablar cuando le sacan una foto, jamás tiene tantas fotos como la primera, se debe conformar con salir siempre en la foto con su hermanita.

También aguanta estoicamente las caricias violentas o  los besos pegajosos de su hermana.

Recuerdo el primer día que llegué a casa con mi segunda hija, la coloco en la cuna y cuando me doy vuelta mi hija mayor la cubre toda con sus peluches. Pegué un grito diciéndole pero qué haces!! Me miró sorprendida y me dice: nada mami, solo quise compartir con ella para jugar.

Me acerqué la abracé tan fuertemente y le di un beso enorme diciéndole: te amo tanto, me perdonas por el grito? entonces mi hija mayor me abrazó otra vez y me dio un enorme beso que me largué a llorar.

Estas son las cosas más simples y bonitas que una mamá puede pasar con su primera hija y su “segunda hija”. Es tanto el amor que una madre tiene por sus hijas que es imposible describir lo que se siente. Solo debes pasar por esta hermosa experiencia.

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