Dos personajes a quienes no les importa nada, tu eres igual?

Hace unos días, nos hemos enterado del idilio que vive Mario Vargas Llosa con Isabel Preysler. Él un escritor con Premio Nobel de Literatura y ella imagen de una empresa llamada Porcelanosa.

Hoy por hoy, nadie se sorprende de las actuaciones de ambos. Él un villano que se casó primero con su tía, luego con una prima hermana, no importa para él, a quién pueda dañar. Él tiene que llegar donde él quiere.

Ella, una filipina a quien nadie le conocían, se casó con un cantante famoso. Se juró así misma al ser dejada por Julio Iglesias que no solo cambiaría su actitud, sino hasta físicamente y entraría en los circulos más selectivos madrileño. Y así fue como aprendió el protocolo y comenzó a frecuentar gente con alto poder adquisitivo. Se casó en segundas nupcias con un marqués llamado Carlos Falcó, pero no se conformó con su vida y fue amante por un tiempo, hasta lograr el divorcio claro y casarse con Miguel Boyer. Pero al conocer a este Vargas Llosas en una entrevista que le hizo, y durante años hasta ahora que salió a luz en la que hace dos meses son pareja, fueron muy discretos como amantes.

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Dos personajes a quienes no les importa nada, solo ellos mismos

A Isabel Preysler no le interesó que Boyer supiera que llevaba una relación discreta paralela en la que casi se quita la vida en un determinado momento, así como tampoco la enfermedad que padeció en vida hasta la muerte de este. Toda una pantomima de la viuda, que no ha ni respetado el año de luto que a los pocos meses, comenzó en firme su relación de pareja con este villano, que tampoco tiene escrúpulos alguno.

Si analizamos, lamentablemente hay mujeres y hombres sin escrúpulos, que más da hacer daño a la persona que tienen al lado. Lo que interesa es llegar hasta donde quieren, si se deben pisar cabezas, esto se hace sin remordimiento, todo es valedero.

Una mujer ambiciosa y escrupulosa, despechada, con rabia, dirá cambiaré estéticamente, me asociaré con persona con poder adquisitivo y seré siempre centro de todas las cosas, aprenderé protocolos, seré distinguida, fina, todo debe ser y estar en su lugar. Los sentimientos no interesan, hay que ser fría y calculadora. Y lo logran con mucho esfuerzo.

El hombre ambicioso y escrupuloso dirá: no me interesa los sentimientos, para mi bien, debo asociarme con personas de poder adquisitivo si deseo saborear el éxito, todo debe centrarse en mi, aprenderé protocolos, seré un hombre distinguido, reconocido, seré frío y calculador. Siempre yo y solo yo. La gente es la que me tiene que servir, no yo a ellos.

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Personas egoístas que hacen todo lo que sea necesario para llegar donde quieren llegar

Triste papel que hacen muchas personas, sin embargo, ¿son realmente felices así haciendo daño?¿son capaces de verse al espejo y verse la triste imagen interna que en realidad son?¿es el despecho, la ambición o ambos que la gente es así?

Recuerdo haber escuchado de gente sin escrúpulos que dicen: confieso que enterrar a algunas personas, constituye un gran placer. Nunca olvides que basta una persona o una idea para cambiar tu vida para siempre,ya sea para bien o para mal.

La persona sin escrúpulos, por lo tanto, es aquella a la que los valores humanos no le representan absolutamente nada. Es tan insensible que es incapaz de sentir remordimiento alguno por sus malas acciones. Este tipo de personas pueden ser catalogadas como “maquiavélicas, malvadas”,  ya que cualquier método le es valedero para alcanzar sus metas.

 

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2 pensamientos en “Dos personajes a quienes no les importa nada, tu eres igual?

  1. Muy bonita reflexión, aunque no se si estoy muy de acuerdo con Mario Vargas LLosa, pues sus libros y sus palabras, suenan más que un simple noviazgo. De Isabel, pues no me sorprende. Un saludo

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