¡¡De las puertas para afuera!!

Ayer hablaba con una amiga sobre los pro y contras de una realidad social que crece día a día: el amor sin convivencia o bien convivencia con amor, pero sin papeles. Una apuesta por lo genuino ante el fracaso de lo convencional.
Como un mandato natural y cultural, hasta no hace muchos años, la vida parecía fluir en una serie de capítulos lógicos: nacer, crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y envejecer al lado de la misma persona y bajo el mismo techo o no? para eso se nos preparaba. Sin embargo, en los últimos tiempos las realidades personales y familiares comenzaron a cambiar, ya no somos sumisos, tomamos decisiones, no aguantamos, queremos nuestro espacio. Somos dueños de elegir la vida que queremos tener y al mismo tiempo debemos asumir los errores cometidos. Según las últimas estadísticas, tres de cada cinco parejas que se casa se divorcia.
La cifra asusta, la verdad, pero acompaña el modo en que vivimos. “Hay crisis en el matrimonio como institución, pero también en la pareja. El estar casado supone apoyar al otro, sacrificar pequeños gustos para que subsista la vida en común, trabajar para sostener la familia, pero de pronto te quedas en paro, los problemas con la familia política, discusiones por tonterías cuando ya no soportas y eso hace que se venga abajo todo lo maravilloso que era al principio por lo tanto, eso no se enseña en ninguna parte”.
Pero que pasa cuando nos separamos, nos divorciamos, esa decisión del ya no te soporto mas, del que estoy cansada, del que todo lo hago mal a tus ojos, donde se fue el amor?donde quedó aquello que sentimos un día? te elegí como madre o padre de mis hijas/os y de pronto…todos esos años que te dí…
Ahora se estila como llaman los británicos LAT (Living Apart Together), que no es otra cosa que “parejas cama afuera”, es decir, dos personas que mantienen una relación estable y comprometida pero sin convivir o conviviendo por horas o quizás conviviendo, pero cuando quiero me marcho y otro día nos vemos. Se trata de jóvenes que simplemente desean conservar su independencia, como gente que ha pasado los 40 –generalmente con hijos– que vuelve a formar pareja pero adopta esta manera de relacionarse, sin discusiones por cuestiones domésticas.
Los LAT,  tienen el deseo de estar juntos pero no se contrapone con el de mantener espacios y tiempos propios. Sus defensores hablan de calidad de vínculo y de consensuar los momentos compartidos, de estar para el otro cuando lo desean y no por obligación. Sí, ya sé, estarán pensando que vienen de fracasos matrimoniales o de parejas larga duración que jamás han llegado al casamiento… tienen razón. El temor a otro tropezón, les da permiso para probar otra fórmula en la que nadie tiene que mudarse.Cuando te divorcias o rompes con tu pareja sin haberte casado jamás se debe aprender a convivir con una misma y te preguntas: ¿qué hago ahora?. Enfrentarnos a la soledad puede ser aterrador, porque allí tomamos café con nuestro monstruo interior como única compañía.Ese que nos cuestiona y nos mira sin indulgencia, hasta que logramos domesticarlo, reencontrándonos y aceptando lo que somos, lo que hicimos y hasta dónde llegamos. Pasar por ese proceso y superarlo nos hace crecer, nos dignifica. El techo propio se vuelve un refugio donde sentirse a gusto y, de vez en cuando, invitar a pasar a quien nos haga bien cuando tengamos ganas.Un punto muy pero muy importante que consideran los LAT son los hijos, y la dificultad o resistencia a la familia “acoplada”. Aunque la nueva pareja u hombre/ mujer que pase por nuestra casa, los chicos pueden no tener los mismos planes ni capacidad de adaptación, entonces la convivencia resulta catastrófica. De este modo, los adultos asumen la responsabilidad de integrarlos los fines de semana o en vacaciones y paseos, pero los códigos de la intimidad siguen teniendo el sello del lazo sanguíneo.Como ven, no es fácil pero tampoco difícil. Todo es cuestión de organización. Crees aun en la institución del matrimonio o preferís ser un LAT? qué opinas?espero tus respuestas…


Cuando el amor se acaba entre la pareja

Muchas parejas rompen su relación de matrimonio, matrimonio de hecho o noviazgo, porque dicen el amor se ha acabado.  No es lo mismo la pasión que se vive en los primeros momentos, a cuando ya ha pasado un tiempo largo. Pero, se puede revivir el amor, desde el respeto y la confianza, si ambos lo desean, y llegado el caso en que la convivencia no sea grata para ambos, es mejor caminar separados y terminar inteligentemente. Eso si, quédate con los buenos momentos compartidos, las risas y las complicidades, amén de la lucha en conjunta y lo que han logrado juntos, cuando eran pareja.

Es verdad, que algunas parejas, proyectan en el otro, sus problemas no resueltos de su infancia o adolescencia, como la inseguridad, el rechazo, los miedos, la no preocupación sobre la persona.


Suele pasar que la mujer cuando encuentra pareja, llegue a descuidar su apariencia física creyendo que ya pescó al hombre que estará con ella de por vida, y que no necesita conquistarlo más, por lo que da por sentado que así es como la acepta.Y  el hombre también con los años, suele descuidar en su apariencia física a veces dejando ver su barriga cervecera.

También está la cuestión carácter, en un principio de la relación solemos comportarnos sumisamente, pero por ahí sacamos al tigre o tigresa a relucir, aunque luego nos aplacamos. Pero ya en la convivencia en sí, no nos fijamos en que ambos caracteres reales, comienzan aflorar y hacer gala de decir: “si te gusta bien y sino también”

Si hablamos de celos, esos que agobian a la pareja porque no es normal ser posesiva (o) puesto que un poco de celos esta bien, pero cuando se llega al extremo, suele provocar rechazo y el fracaso de una pareja.

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Debemos aprender a poner bases sólidas en la pareja

Si vamos a las primeras veces en el tonteo y luego en la conquista es fácil, en el sentido que se siente a primera vista esa llama incandescente de la química, las hormonas y la admiración mutua,  pero lo difícil, es conservar esa conquista, y es ahí donde está el verdadero merito.

Hay parejas, que cansada con los años, la monotonía de hacer siempre las mismas cosas, llega un momento en que se aburre. Eso si no hay terceras personas metidas en la pareja, como suegras, cuñadas, amigas o amigos, que se meten a opinar donde no se les llama, pero que sutilmente siempre arrojan dardos encendidos. Y siempre uno de los dos, deja que actúe en la pareja.

Hombres que no comprenden a las mujeres

Con discutir en la pareja ofuscadamente, no se gana nada

La pregunta es:¿por qué necesitan de eso de que los demás opinen? La pareja debe vivir como tal, con sus pro y contras, es fundamental que aprendan a complementarse. Las opiniones externas, son de palo en la pareja. Una cosa, es una consulta supongamos, pero cumplirlas a rajatabla, no. En las paredes de una casa, de un cuarto, le pertenece a dos personas: a la pareja. Si partimos de bases sólidas, claro.

Llegar a la vejez con una buena pareja, no es fácil, y no es cuestión de suerte, es cuestión de elegir a alguien que con nos agrade conversar,  ponerle corazón a todo, empatizar, conciliar, proponiendo bases sobre cimientos fuertes, para que de la etapa de enamoramiento pase al verdadero amor real, ese amor sublime y no ese de película que soñamos cuando vemos algún film. Aprendamos a ser felices, para que la persona que este a nuestro lado aprenda a ser feliz con nosotras.

 


Amistades peligrosas

Suele pasar que las personas necesitamos relacionarnos entre si. Esto nos sirve para crecer, madurar, compartir, debatir y mucho más. Pero, ¿por qué, siempre hay un pero? porque debemos observar qué es lo que deseamos de esa persona que será nuestro amigo o amiga.

Las amistades peligrosas que al que hoy nos referiremos, es a esa amistad entre hombre y mujer. Se dice que: existe amistad entre un hombre y una mujer cuando no está salpicado por el sexo y esta frase es verdad. Y les explicamos el por qué. Nada hace presagiar que entre un hombre y una mujer no puedan ser amigos verdaderos, si esa es la consigna.

Lo más lamentable, es que casi siempre idealizamos a este amigo o amiga como que podría llegar a ser nuestro prototipo de mujer u hombre en nuestra vida. Reúne, todo aquello que deseamos ver, como: el saber escuchar, comprender, reírse juntos, complacer, sorprender, la capacidad de admiración, compartir, digamos, complementarse y eso hace que enriquezca nuestro ego, porque nos hace sentir muy bien.


Aunque varias personas pueden opinar que no es posible, que entre mujeres y hombres heterosexuales no puedan entablar en sí una relación de amistad pura. Se puede atribuir que esta imposibilidad, pueda recaer en el efecto de las hormonas, esto quiere decir que llegado un momento, la atracción física aparecerá de un momento a otro. Sin embargo, hay personas que afirman haber tenido una o varias amistades del sexo contrario sin ningún problema. Parece que es una cuestión bastante subjetiva, ¿no? pero es así.

amistad entre hombre y mujer1

Parece extraño que los hombres tiendan a mostrarse por igualdad interesados en lo sexual o en el romanticismo con sus amigas, independientemente de si sus amigas ya estuvieran manteniendo una relación sentimental con otra persona especial, sea novio o esposo. ¿Por qué decimos esto?, muchos dicen que: lo que no encuentran en casa, lo buscan afuera y no es así en el caso de la mujer casada que tiene amigos que quizás hayan conocido en la infancia, adolescencia, en la universidad o en el trabajo. En realidad, es un hecho egoísta tanto si lo utiliza esta excusa, una mujer como un hombre, para no quedarse sin el pan y sin la torta, hablando vulgarmente.

Los hombres y las mujeres suelen diferir en la apreciación de las relaciones con personas del sexo opuesto, lo que acarrea actitudes ampliamente diferenciadas sobre las expectativas de cada uno. En la amistad típica entre mujer y hombre, el hombre en sí, tiende a sobrestimar el nivel de atracción que la amiga pueda llegar a sentir hacia él. En cambio, la mujer es todo lo contrario, pues la subestima el grado de atracción que su amigo siente hacia ella, o sea, imagina

Resulta de esta asimetría de comparación, que el hombre puede llegar a pensar: “Estoy seguro que mi amiga quiere algo más que una simple amistad”, mientras que las mujeres pueden pensar: “Por favor, claro que no, mi amigo no piensa de mí de esa manera, somos buenos amigos”. Pero ojo, cuando el hombre dice y piensa de esa forma. Las diferentes percepciones sobre una misma relación, pueden que den el origen de un sinfín de malentendidos, sin embargo, internamente el motivo por el cual muchas mujeres sin querer e inconscientemente, se transmite esas “falsas ilusiones” a sus amigos masculinos y viceversa, porque a veces es la mujer que percibe algo que no es. Y lo mejor es saber dialogar con lo que pueda estar ocurriendo.

A decir verdad, pareciera que tanto mujeres como hombres, deberían reflexionar acerca de los conceptos sobre la amistad entre hombre y mujer, para así lograr que nuestros amigos nos atraiga solo y puramente la amistad con sus virtudes y defectos, aceptando así a nuestros amigos. La amistad debe ser sincera, recíproca y duradera, sea con un hombre o con una mujer.

Amistades peligrosas

Amistades peligrosas

Una encuesta que se realizó en la Universidad de Harvard se ha preguntado tanto a hombres y mujeres si en algún momento han tenido sexo con su amigo o amiga y si ese hecho ha empeorado o mejorado la relación de amistad. La mayoría ha dicho que si, que no es malo, solo es una necesidad física, pero que no corrompe una amistad sincera, en cambio otros han comentado que después de eso, al poco tiempo debieron alejarse del amigo o amiga y lo han lamentado mucho porque sentían un cariño muy grande.

Sabemos que la amistad es uno de los pilares fundamentales de la vida de todo ser humano, por lo que no es sugerir el llegar a prescindir de ella, sólo porque la persona sea del sexo opuesto. Se debe apostar a que ese vínculo  de amistad entre hombre y mujer, pueda estar libre de intereses sexuales, en la que se logre crecer y que ambos, hombre y mujer, puedan desarrollarse como personas en compañía, sin importar del qué sexo sean.